martes, 8 de octubre de 2019

Renacer

Cuando éramos jóvenes siempre los días
salían temprano y los sueños tardíos,
la vida traía con más desafíos
algunos proyectos y lluvias baldías.

Buscando las metas el tiempo gastamos
y así lo pasamos sorbiendo las horas,
pensando tan solo en aquellas demoras
atrás sin quererlo los planes dejamos.

El hoy nos parece cercano y seguro
y nuestras vivencias que no han de volver
nos dejan un lienzo color claroscuro.

Quedando el presente lejano al ayer
llegó de repente el incierto futuro
y quiso el pasado volver a nacer.

La vida

La vida nos sorprende con frecuencia
pasando como estrella por los cielos
pues, aunque nos ampare la existencia,
su vigor de la muerte tiene celos.

Al fin y al cabo, esta consecuencia
mantiene nuestro orgullo por los suelos
y aunque nos ayudara la conciencia
las evidencias borran los anhelos.

El tiempo lo que siempre nos avala
es solo el resultado inevitable
de aquello que la vida nos depara.

Aun siendo pasajera e insalvable
esta razón de fuerza nos iguala
con su única verdad irrefutable.

Preguntando al hombre

Al hombre le quisiera preguntar
sabiendo que la vida es caprichosa
y a veces hasta puede que sinuosa
si está en el mundo solo por azar.
Pues siendo este su único lugar
al ser la vida efímera y hermosa
o a veces hasta puede que asombrosa
el hombre no la debe defraudar.

Pudieras en conciencia si al buscar
creer que no hay materia milagrosa
y al encontrar su fuente sospechosa
dudar de Dios te hará reflexionar.
La razón que me hace especular
me dice que la causa poderosa
de ver la vida dúctil o armoniosa
estriba en la manera que hay de amar.

¿Quizás alguien podrá tal vez pensar
al ver que nuestra vida es poca cosa
que un ente de alma y forma tenebrosa
nos puso en el espacio a procrear?
Si aquí nos puso y pudo descansar
un ente de alma y forma misteriosa
al ver a nuestra vida indecorosa
no quiso ni un instante malgastar.

Teoría inacabada

Por causa de una simple analogía
especulando sobre nuestro origen,
los hombres por temor al fin eligen
un dios, la fe y su propia teología.

Y mientras, con sagaz filosofía,
el control de unos pocos, nos dirigen
y con divina potestad se erigen
en gurús de cualquier ideología.

El pensamiento quedará disperso
en la memoria turbia y olvidada
de la razón oscura del converso.

Si surgió la materia de la nada
y con una explosión el universo,
lo demás es teoría inacabada.

La conciencia

La conciencia otorgando a los humanos
la gracia en razonar,
hará que los creyentes y profanos
se deban preguntar:
¿Si el Orbe es infinito
puede un caso fortuito
al hombre convertirle en pensador
y hacer el Creador
un mundo tan arcano e inaudito?

Formas y usos de la crítica

Tiene el humano gracia y potestad
en juzgar al igual o al diferente
siendo algo sustancial como inherente
se aplica con encono o con bondad.

Aquellos que se dan notoriedad
buscarán una crítica inclemente,
y el sabio la usará decentemente
si el ego no le ciega en su verdad.

Se critica el pasado del anciano,
del joven su premura y diligencia,
del apuesto su garbo y su presencia,
y al que es débil lo tachan de gusano.

De Dios, si nos parece muy lejano
criticamos su don de omnipresencia,
y al pobre que padece una demencia,
critica aquel que piensa que está sano.

El chismoso critica al que es prudente
por ser amable, honrado y generoso,
en el fondo querrá cualquier ocioso
criticar al ladrón o al inocente.

La crítica voraz como inclemente
si la usa el radical o el poderoso,
con aire prepotente y victorioso
nos muestra su carácter indolente.

Quien dice las verdades del barquero
para recriminar las aptitudes
de aquellos que no ven sus laxitudes,
no mira que él también tiene trasero.

Aquel que no se siente prisionero
de sus palabras, formas o acritudes,
debería mirar sus actitudes
y hacer después análisis sincero.

Existen mil maneras en las críticas
según y cómo ellas se conciben,
si más o menos francas se reciben
se aceptarán sinceras o analíticas.

Criterios que se adornan de raquíticas
costumbres de censuras que prohíben,
lo harán todos aquellos que se inhiben
amparándose en formas más políticas.

El juicio si es veraz y consecuente
lo usamos para nuestro crecimiento,
siendo correcto o malo el argumento
aceptarlo es un acto inteligente.

Si la opinión resulta convincente
ayuda a la razón como al talento,
a falta de un brillante fundamento
se espera del censor sea indulgente.

Si la ignorancia al ser tan atrevida
se amparase en la falta de censura
sería simplemente una aventura
el intento de hacer sanar la herida.

Entonces, con la furia resentida
que se encuentra escondida en la impostura
en el débil provoca la locura
si no ve en la respuesta una salida.

¿Qué podría tener mayor delito,
el uso de la crítica inclemente
o ese pudor que la ignorancia siente
al pensar que el error no fue prescrito?

La discusión si hubiera o no, la evito
pues, aunque no encontrara lo evidente
la opinión más abrupta o inocente
varía si lo oprobio se hace rito.

A veces a los gestos los indago
y analizo con celo y mente fría
aunque ello no causara simpatía,
opinar con respeto es lo que hago.

Mientras, utilizamos el halago
para manifestar la cortesía,
por no encontrar alguna analogía
no debemos hacer ningún estrago.

Se dan y se reciben con frecuencia
consejos acertados o perversos
con los razonamientos más diversos
son acicate en busca de experiencia.

Y aunque parezca simple indiferencia
momentos que pudieran ser adversos
se quedarán transpuestos y dispersos
cuando se usa el criterio en apariencia.

De forma descortés y displicente
el arrogante a veces instituye
maneras de opinar que se atribuye
como crítica audaz y competente.

Mientras, en ojo ajeno la evidente
paja, ve claramente que en él fluye,
notando que en su iris se diluye
la viga en apariencia inexistente.

Como una sombra por el mundo pasa,
en busca de los otros el desdoro
cual estela fugaz de un meteoro
y se esfuma de una forma lasa.

Escudriñando mientras tanto arrasa
cuando anhela encontrar como un tesoro
el error que utiliza sin decoro
y tacha el fallo de ignorancia crasa.

La censura que aporta el prepotente,
excluye a quien le limpia la patena
con esa cara amable y tan amena
de forma lisonjera e indecente.

Y a todo el que se muestra indiferente
le enseña los colmillos de una hiena,
si no le alaba de una forma obscena
será una presa fútil e inocente.

Así, sin que nos demos cuenta estamos
pasando lentamente nuestros días,
tratando de llenar nuestras vacías
mentes de savia nueva que encontramos.

Por ello, si aprendemos o enseñamos
será cuestión tan solo de empatías,
juzgando los demás nuestras valías
verán como el ombligo nos miramos.

El hombre siendo fiel a sus errores
evitará saltar la misma piedra;
de lo dicho, aunque nada a él le arredra
en la conciencia oculta sus temores.

Por ello, quien creyera en sus valores
no buscará trepar como una hiedra,
aquel que al criticar presume y medra
terminará atrapado en sus hedores.

Desencuentro

Todo principio de legalidad,
dice que al ciudadano como al súbdito
al ofrecerle un referéndum público,
si es pactado se debe respetar.

La razón deja en lo fundamental,
claras y diáfanas las normas cívicas,
esas que se convierten en jurídicas
y en tutoras de avances y de paz.

La oscura sombra al lado del altar
quedó como el perfume de las írides
y entre capas de sables y de píxides
hicieron ley del punto sin final.

Nunca la historia se debe olvidar
si no quieres volver a ser partícipe
de momentos pasados y difíciles
de rencores, miseria y tanto mal.

Haciéndoles al pueblo caminar,
por los nacionalismos más fanáticos,
con soflamas que encienden tantos ánimos
pedirán al vasallo su lealtad.

En tal caso debemos sopesar
si hermanos como fueron los de Antígonas,
con formas antagónicas y díscolas
tendrían que volver la vista atrás.

El mísero se quiso aprovechar
del hecho de alejarse de las cárceles
y a riesgo de que vuelvan los cadáveres
entre el pueblo ocultó su mezquindad.

Mientras, el gobernante con afán,
adorna su palabra poco explícita,
se piensa que le amparan formas lícitas
y entre actos muestra su incapacidad.

Y en lugar de ponerse a negociar
imbuidos de su espíritu patriótico,
los de siempre mantienen sus propósitos
de hacerla grande y una, hasta el final.

Sabiendo que no cabe marcha atrás
la derecha se queda un tanto atónita
al no entender que su cruzada histórica
no pudo haber impuesto su ademán.

El fuego que provoca el no votar
el pirómano enciende con la pólvora,
encontrándose en una pose cómoda
dará la gasolina algún rufián.

Por ello antes que vaya todo a más
tendremos que aplicar la simple lógica
pues todas las posturas antagónicas
si se quieren se pueden dialogar.

Los siglos no pudieron alterar
el conjunto de formas espontáneas,
la piel de toro es pura miscelánea
y la historia termina siempre igual.

Después de todo, tanto el nacional,
liberal, socialista o el católico,
defienden sus ideas y propósitos
sin por ello perder su identidad.

Los cambios con el cisma al fin vendrán
pasándose el periodo de paréntesis,
el tiempo llegará con otro génesis
y vuelta a la rutina y a medrar.

Cuando un nacionalista es amoral
se viste como hipócrita y de víctima
y justifica sus razones íntimas
diciendo que le quitan libertad.

Esa misma que un día tiempo atrás,
con ella hicimos de la rana un príncipe
y a los rencores les pusimos límites
entre heridas que nunca estañarán.

Pues ésta España plurinacional
que siendo vertebrada fue caótica,
demostrándonos su epopeya histórica,
enseña su mentira y su verdad.

Su luz y sombra en época imperial
dejó fulgor con forma heterogénea
y la huella de su religión etérea,
usó con la conquista militar.

Mientras tanto, la izquierda tan plural
se piensa que con un discurso único
el futuro vendrá con días lúdicos
a un mundo de justicia e igualdad.

Como eternos cainitas se verán
divagando con mítines erráticos
como el profeta que nació mediático
y vendió su mensaje fraternal.

Pues, aunque pareciera una obviedad,
finalmente el problema es crematístico
por mucho que disfracen los políticos
sus ansias de poder y de mandar.

Ello no quita que se quieran más
avances y valores democráticos,
pareciendo que pueda ser dramático
que marchen si del pueblo es voluntad.

La cuestión simplemente es escuchar
a los que dicen ser de aquí foráneos
y parte de un país que es sucedáneo
de una nación compleja y singular.

¿Y que quieren con esto demostrar
aquellos que se encuentran tan escépticos
con la legalidad y con su crédito
si ni sus leyes saben respetar?

Los corruptos intentan engañar,
uno con victimismos más que clásicos,
y el otro con discurso ruin y básico,
mientras el tiempo oculta su ruindad.

El juego espero que no acabe mal,
si exaltan los ardores de los “héroes”
el riesgo de que afloren los estiércoles
nos llevaría al pozo sin cegar.

Al final si quisiéramos cambiar,
deberemos con medios diplomáticos
resolver el asunto problemático
con las urnas, respeto y lealtad.