martes, 8 de octubre de 2019

Indefinición de la existencia

La vida no nos da lo que uno espera,
si no lo que se encuentra en su existencia,
pues, aunque la verdad siempre es certera
la parca nos sorprende con frecuencia.

Sabiendo irrefutable y verdadera
esta razón de fuerza nos iguala
a todo ser viviente a su manera,

la suerte sea buena o sea mala
convierte a todo el mundo en jugador
del tiempo que la vida le regala,

nacemos y morimos con dolor,
por ello, entre ambos trances disfrutamos
del momento y del lance del amor.

Somos tan vulnerables los humanos
que a veces nos sentimos inseguros,
sujetamos los días con las manos
y siempre nos resultan prematuros.

No tinc por

Quien oculta la voz de la conciencia
entre miedos, falacia y religión
nunca sabrá medir la consecuencia

de la inquina, maldad y destrucción.
Aunque quieran hacernos prisioneros
el miedo no coarta a mi razón.

Muchas lenguas, dirán que un majadero
la vida dio al querer tener el don
que faculta a Caronte de barquero

manejando el dolor y sinrazón,
y las sombras errantes su castigo
les dará sin piedad ni remisión.

Solo la muerte llevará consigo
por un submundo inhóspito y malevo
en donde buscará tener abrigo

en la oquedad oculta del erebo,
y piensa que sería de justicia,
por dios, hacer labores de mancebo.

La atrocidad que la maldad propicia,
su sinsentido llena de tristeza;
cuando pudiera ser a otros propicia,

se amparan en su dogma con vileza,
pues dicen que los hechos son cobrados
cuando al cielo les llevan con certeza.

Atrás se quedan cuerpos mutilados
de todo orden, estado y condición
causados por vesánicos tarados

que rompen sueños vidas e ilusión
quedando a la deriva los que abogan,
por causar la mayor desolación.

Por ello esos sujetos que se arrogan
de los dioses derechos y tutelas
verán que sus bajezas les ahogan

al no poder dejarnos las secuelas
del miedo, del terror y la maldad,
entre almas alumbradas por las velas
que nos guían entre tanta oscuridad.

Reflectometría de la mediocridad

Aunque nunca entendieras lo que digo,
si podrías pensar que irremisible
es la forma en que creas que es posible
que con ruedas comulgue tu enemigo.

La razón que se oculta fue testigo
del hecho que quedó imperceptible,
para unos su labor era intangible,
para otros simplemente fue un castigo.

El camino si fuera inescrutable
podría o no tener su afinidad
con la razón de ser incuestionable.

Quien viva oculto en su irrealidad
nunca querrá cambiar lo inalterable,
mientras funcione la mediocridad.

Causa es de necedad
dejarles aunque sean muy remotas
opciones de mandar a los idiotas.

Tras la búsqueda de un dios

Cuando inocente llegas a la vida
encuentras al inicio un bello sueño
y aguardando paciente está la muerte
quien marcará al final nuestro destino,
mientras, el miedo lleva a la conciencia
en busca de la eterna paz con Dios.

Algunos que se excusan en su Dios
y juegan en su nombre con la vida,
en la fe anclan la sórdida conciencia
para ocultar la oscuridad del sueño,
quedándose al arbitrio del destino
la espera y la caricia de la muerte.

Nunca nos llega un día antes la muerte,
ni existe la certeza de si hay Dios,
por todo ello asumimos que el destino
es lo que lleva a transitar la vida
mientras buscamos día a día un sueño
y el misterio que oculta la conciencia.

El mundo careciendo de conciencia
se muestra indiferente ante la muerte,
la maldad se disipa con el sueño
de la ambiciosa búsqueda de Dios
y el tiempo va abrazándose a la vida
sin saber dónde está nuestro destino.

No saber que se esconde en el destino
dejará al albedrío la conciencia
para buscar aquello que la vida
oculta más allá de nuestra muerte,
aunque se busque sin remedio a Dios
en la interioridad trivial del sueño.

Cuando no nos quedara ya ni el sueño
encubridor del pertinaz destino
ni la esperanza de encontrar a Dios,
mirando en la recóndita conciencia
donde alberga la sombra de la muerte,
se hallarán los valores de la vida.

Si la vida es pasión, amor o sueño
y la muerte es un trance del destino,
¿la conciencia nos hace ver a Dios?

Metamorfosis

Cuando muta la oruga en mariposa
y alza el vuelo sublime y señorial
hacia el cielo se erige presuntuosa
entre un halo de vida existencial.

Mientras vuela sintiéndose orgullosa
por la magia del don diferencial
emergiendo elegante y sigilosa
entre flores se viste de inmortal.

Como el cuerpo arrastraba en procesión
por la tierra frondosa de pinares
se propuso cambiar su condición

y el capullo escondiendo sus pesares
quiso hacer con aquella evolución
distinción de sus brillos y lunares.

Apelando a la sensatez

No pretendo erigirme en un profeta
ni versos componer con mal augurio
aunque con mi verdad te comprometa,
nunca podrás decirme que es perjurio.

La humildad cuando es falsa y no respeta,
el acto es meramente simple espurio
del soberbio que a golpe de trompeta
se encumbra como el dios que fue Mercurio.

Si piensas que tus actos son inmunes
por ser en un congreso proclamado
no olvides que la unión es solidez.

Por ello de ilusiones tan comunes
se viste de esperanza el olvidado
apelando a tu propia sensatez.

Soneto al servil

El servil escondido en su miseria
auspiciando a soberbios y engreídos,
les aplaude sus hechos más floridos
de la burla festiva y poco seria.

Como digno perito en la materia
les alaba y endulza sus oídos
mientras deja sus egos ya perdidos
entre globos que estallan en la feria.

Elogiando el desdén del prepotente
y adulando a su eterna vanidad
lo cortés antepone a lo valiente.

Ignorando su pobre cualidad
ante todos enseña lo evidente
que es su falta de estima y dignidad.